El Porvenir de Independiente

Miércoles, 27 de Junio de 2012 21:23
 LOS  AZULES TIENEN QUE TRIUNFAR

La permanencia ya es un hecho. El grito que hizo temblar a Mendoza, provino del Parque General San Martín y tuvo su epicentro en el Bautista Gargantini. Que Claudio Del Bosco fue tenaz en su trabajo y la mayoría de sus dirigidos adhirieron, también es una cuestión amena. La remontada se acentuó en síntomas futbolísticos que lograron cambiar silbidos por aplausos. No obstante, para no perdurar con la soga al cuello, la Lepra deberá protagonizar una notable campaña en la temporada 2012/2013.
 

Por Octavio Petrich (Corresponsal IF - Indepte Rivadavia)


Independiente es partícipe, acaso, de la más competitiva e impredecible de las categorías, al menos de nuestro fútbol (pregúntenle al mismísimo River Plate, que consumó su ascenso en el segundo tiempo de la última fecha tras sobrellevar el calvario de 363 días). 
 
Los 47 puntos que el conjunto leproso consiguió en el campeonato 2009-2010 serán suprimidos, por lo tanto arrancará con un promedio enjuto, que será de 1.118 (85 puntos en 76 partidos), y que lo posicionará sólo por encima de los recientemente ascendidos -y sobre los que posiblemente asciendan o los que permanezcan-. Al menos la mitad de los equipos comenzarán más aliviados que la Lepra.
 
Desde el vamos, aclaremos: la temporada adyacente estará inmersa en las modificaciones planteadas por el Comité Ejecutivo de la entidad madre: habrá tres ascensos directos, dos descensos y se eliminarán las promociones, tanto para subir como para bajar. Cuando aún restan definiciones, cuatro son los nuevos equipos de la divisional, a saber: Olimpo de Bahía Blanca, Banfield, Douglas Haig y Sarmiento de Junín. Además, luego de ese ciclo, la BN recibirá 2 ascensos desde el Argentino A y 2 ascensos desde la B Metropolitana, por lo que la segunda división contará con 22 equipos desde 2013/2014.
 
Tantas noches de insomnio serían en vano si no concibo un breve análisis de lo que dejó el reciente torneo. La pasada temporada estuvo signada por un mosaico en el que incluyo rabias profundas, belicismo y otra vez pugilato. 
 
Las visitas poco amigables de quienes manejan la popular, eran moneda corriente en, prácticamente, cada entrenamiento. También, se hacían sentir los hinchas genuinos, con reproches de toda índole. Es que aquel terrorífico equipo, que perdió los primeros cuatro cotejos y titubeó con Jorge Ghiso y Enrique Hrabina, hacía presagiar, quizá, lo peor. 
 
Lo de “Vitrola” rozó el papelón, ya que armó un equipo al que jamás dirigió. Diagramó la pretemporada, solicitó a uno y a otro, pero pegó el portazo “porque no veía respuestas en los muchachos”. Y el hombre tenía pocas fichas, creo que no hace falta que apunte a la promo contra Defensores de Belgrano…dejémoslo ahí. Mientras los popes de la institución maniobraban vía Twitter, se contrató a un señor que evidentemente no tenía idea de dónde iba a caer parado. Lo del ex – Boca fue paupérrimo, hablo de Hrabina que estuvo a cargo solamente en tres partidos, en los cuales no consiguió sumar. En ese entonces, un referente del plantel me confesó que se sentían casi abandonados. Claro, como aquel niño que cambia un juguete, Independiente lo hacía con sus técnicos, quebrantando cada proyecto en su inicio. 
 
Pero, en buena hora, el plantel alcanzó a ponerse de pie (supo acumular 5 partidos sin perder), con Ricardo Dillon, que fue títere y escudo del núcleo cabecilla, ya que sin pena ni gloria, por una cuestión de “códigos” (Carbini out), debió resignar el cargo. En la fecha 14, Gustavo Zapata tomó las riendas. El “Chapa”, que hacía sus primeras armas como DT, empató sus primeros 3 partidos, luego ganó uno y perdió otro. 
 
En el medio, Independiente desperdició la posibilidad de sumar prestigio y ganar 200.000 mil pesos, ya que en los 32avos. de final de la Copa Argentina fue eliminado en San Juan por penales, a manos de Aldosivi. Así concluyó un irregular inicio del torneo, con 4 entrenadores y más dudas que certezas. Asimismo, en el marco de los festejos por el 99º aniversario del Azul, el local y su más íntimo rival, Gimnasia y Esgrima, igualaron 0 a 0 y en la definición desde los doce pasos la Lepra se impuso 3 a 1, logrando adjudicarse la Copa Centenario. 
 
Luego, el Nacional B iba a reanudarse pero las fuerzas de Zapata se agotaron inmediatamente después del ridículo: la Lepra recibió 10 goles en 2 partidos. Cayó 3-0 en Núñez (durísimas declaraciones de Vila) y 7-1 ante Quilmes (recibiendo un gol cada 13 minutos). El equipo desnudaba sus más agudas falencias, pero en la agonía se puso el buzo un viejo conocido: Claudio Del Bosco. La desazón hostigaba, 7 partidos pasaron (9 contando los de su antecesor) y no se podía cantar victoria, de hecho, si sugiero las caídas como local ante Merlo y Patronato se derramará más de una lágrima. No pretendo ser vacilante, pero el equipo pecaba de ingenuo: a los muchachos no les salía ni “hacer tiempo”. 
 
Una circunstancia desesperante, donde el pobrísimo argumento futbolístico se espejaba en la crisis institucional: el presi y sus máximos allegados habían renunciado a sus cargos. El mandamás dijo que, harto de la violencia, se alejaba del fútbol. 

Felizmente, el partido clave llegó. Fue en San Martín, donde se le ganó a Chacarita por la fecha 30. En tanto, Alberto Rez Masud (hasta entonces Secretario General) fue quien, por cumplimiento del Estatuto, se hizo cargo del club. Mientras todos se pellizcaban, el santiamén se fortaleció venciendo a Desamparados en Mendoza y luego sumando, por fin, 8 partidos sin perder.

Con Del Bosco más firme que nunca y los jugadores que sacaron a relucir tanto nombre, el equipo –y sus fieles seguidores- pudieron, de a poco, respirar. Aquí, el sprint final del conjunto leproso: 18/27 (desde la 30º), 8/15 (desde la 34º), 5/12 y, con la derrota en Corrientes, 3/9. A lo largo del certamen, sumó 30 puntos en casa y sólo cosechó 15 por todo el país. Seamos moderados. Que el dulce no pique los dientes, Lepra…

Foto: Infobae
 
 
Joomla Templates and Joomla Extensions by JoomlaVision.Com